
Lamento no haber podido escribir estos dias porque han sido frenéticos. El jueves volamos a España por la mañana después de haber peleado lo indecible en la embajada española para arreglar los últimos papeles.
El jueves viajamos y Daniel vino la mitad del tiempo dormido y la otra jugando por lo que se hizo no muy largo. Al llegar a Barajas corrimos por Madrid para poder llegar a la embajada ucraniana y poder inscribir al niño y asi no tener que volver otra vez. Alli nos esperaban parte de la familia como locos con el niño porque Daniel no extraña nada y se hace de querer desde el principio.
Después de comer a la salida de Madrid nos fuimos a Badajoz y llegamos por la noche, estando parte de la familia esperando en casa, nerviosos todos por ver al chiquillo.
Ayer viernes Daniel estaba bastante nervioso corriendo por toda la casa y queriendo cogerlo todo (hemos tenido que empezar a esconder cosas) pero ya hoy sábado ha estado mucho más tranquilo, duerme tranquilo en su habitación y se ha adaptado perfectamente a la comida nacional.
Esta tarde hemos viajado a ver a una tía que estaba a punto de dar a luz y va tan feliz en el coche de sus papis en su sillita.
Esperamos que siga siendo así de feliz para siempre.
Finalmente queremos agradecer y nunca lo haremos lo suficiente a Jesús y Natalia por todo lo que han hecho por nosotros y por ser como son (os queremos de corazón)